Los zocos son mercados al aire libre en donde se pueden comprar y vender alimentos, especias, ropa, perfumes, herramientas, etc. Aquà podemos apreciar, mediante un paseo rico en imágenes, los zocos de Dubai, Túnez, Estambul, Marrakech, y otros.
En ninguna ciudad árabe pueden faltar los zocos, dice la narradora de este vÃdeo, y es algo que se puede comprobar fácilmente.
Aquà van cuanto restaurantes recomendados para comer en Estambul. En ellos encontrarás tanto la comida tÃpica turca como platos conocidos de la cocina internacional.
Asitane está entre el museo Kariye y la Iglesia Bizantina más importante de Estambul. Es uno de los pocos restaurantes que sirve genuina cocina de la era otomana. El menú cambia cada seis meses. El domingo sirven un buen brunch de 10.30 a 15.00 h. Bonito jardÃn de rosas para el buen tiempo.
Chefs está en el área de Besiktaz, en un edificio histórico conocido como “Susiü Karakolâ€, que antiguamente era el cuartel de policÃa del sultán, ha sido renovado en su totalidad en estilo minimalista. Pone a disppsición de los comensales una cocina de fusión con acento italiano de la mano de dos jefes de cocina.
Finalmente, el Divan está en el hotel del mismo nombre desde hace más de 40 años, y su cocina se mantiene inmutable desde entonces. Es un clásico de la comida turca e internacional. Está frecuentado principalmente por ejecutivos al mediodÃa que saborean sus kebab, sus ensaladas y los dulces postres.
Ya decÃamos en la primera entrada que la cocina turca tiene herencias múltiples, es decir, con una gran influencia árabe y mediterránea. Asà se combinan los pescados, las verduras con la carne, pollo y guisos, las salsas de yogur y ricos postres. Aquà algunos de los principales platos que se pueden probar en Estambul.
El Döner Kebb o cordero asado de trozos de carne es uno de los platos más extendido de la cocina turca. Lo más tradicional es comerse la carne en un bocadillo, en forma de comida rápida. Se puede preparar de cordero o de ternera.Â
Ya paseamos bastante por Estambul en los últimos tiempos, pero no es para nada insistente si es que te proporciono lo que, a juicio de la mayorÃa, son los lugares que sà o sà hay que ver si uno viaja a la capital turca.
La iglesia de Santa SofÃa es sin duda el sÃmbolo de Estambul. Reconocible por su gran cúpula, esta iglesia reconvertida en mezquita durante el Imperio Otomano, ha sido remodelada en numerosas ocasiones, aunando su origen cristiano con la tradición de las construcciones religiosas del islam.
Para llegar a cada paÃs, a cada ciudad que elegimos como destino de nuestros viajes turÃsticos, siempre hay que tener en cuenta algunas informaciones y datos básicos con respecto a ellos. Estambul, al ser un paÃs tradicional de Europa, pero con la diferencia lingüÃstica con respecto a nuestros paÃses hispanohablantes, requiere mayor atención.
El Bósforo es el rÃo que representa, como las grandes ciudades del mundo tienen el suyo, a Estambul. No es un rÃo menor: divide a dos continentes, Asia y Europa, y une a dos mares, el Negro con el Marmara. Su profundidad media varia entre 50 – 120 m.
La parte más estrecha del Bósforo es la parte de “Rumelihisari” (el castillo de Rumeli), que tiene 660 m entre las dos orillas. La parte más ancha es la que está próxima a su unión con el mar Negro, 4700 m. Tiene 32 kilómetros de longitud.
Si Estambul tiene un corazón barrial, ese no puede ser otro Taksim. Las hermosas calles peatonales que rodean al barrio le dotan de una atmósfera quieta y profunda. La especialidad de Taksim son los locales con terrazas, a los que se accede por los portales de edificios aparentemente habitados.
La diversión y el esparcimiento encuentran lugar en esta parte de la capital de TurquÃa, restaurantes como Prego o la animación de locales como Dofstar, Caravass, Dulcinea o el mÃtico Roxy son puntos en los que los turistas y los habitantes de Estambul interactúan.
Se suele recomendar que el tiempo que se debe pasar en un Hamman -el nombre que se le da a los baños turcos- es de una hora. Se trata de una variante húmeda del sauna. El primer paso se da en el llamado cuarto tibio, que es donde se adquiere la relajación pertinente.Â