Hace poco hablábamos de los lugares más raros para pasar lanavidad y el Año Nuevo. Lugares específicos de zonas distantes o cercanas donde normalmente uno no iría o lo haría pero que en en las fiestas de fin de año adquieren un atractivo especial.
Ahora, sin embargo, sugeriremos lugares más específicos aún: hoteles. Lugares de paso donde tal vez no parezca haber algo demasiado particular pero que son sitios en los que muchísima gente realiza sus festejos todos los años. Específicamente, un hotel…
El Castillo de Neuchswastein fue contruido en el año 1866, bajo el mandato del rey Luis II de Baviera, a los pies de los Alpes alemanes, en plena Baviera germana, y significa un cambio en la arquitectura típica de los castillos.
Éste está construido por puro capricho ornamental, alejado de la función estratégica y defensiva de los castillos de épocas anteriores, especialmente de la época medieval. Digamos que el Castillo de Neuchswastein solo fue construido para ser bonito.
Nüremberg es una ciudad conocida internacionalmente por los juicios que tuvieron lugar tras la Segunda Guerra mundial, pero cuenta con otros encantos muy diversos, capaces de enamorar a cualquier visitante que se acerque a disfrutarlos.
Nüremberg no vive su mejor época, por la gran depresión económica que lleva años sufriendo. Su mejor momento fue, sin duda, la Edad Media, de la que conserva edificios históricos de gran valía. Destaca el castillo de Kaiseburg que preside la parte vieja de la ciudad.
Düsseldorf es una de las capitales más importantes, y, a la vez, más desconocidas de Alemania. Capital de uno de los estados más importantes (concretamente, el más poblado), como es Renania, se caracteriza por aunar la modernidad más lacerante junto con las tradiciones más ancestrales.
Divertirse en Düsseldorf es sencillo, porque cuenta con más de 220 bares, restaurantes y pubs, y, lo mejor de todo, todos ellos se encuentran en una zona relativamente pequeña, con lo que te podrás desplazar de unos a otros a pie. La zona es la calle ‘Bollker’ y allí podrás pasar largas horas sin parar de divertirte.