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Su nombre es un neologismo, no muy antiguo, y surgió al mismo tiempo que el deporte: Es la contracción de las palabras “paracaídas” y “pendiente”. La acuñaron montañeros que encontraron una forma más rápida de bajar una cumbre que les costó mucho subir: volando. La actividad consiste en despegar, volar y aterrizar, todo mediante un ala que es flexible y que está manejado por el piloto. Lo más común es realizar el despegue desde una ladera no muy inclinada, con vientos moderados.
Una vez hecho el despegue, el piloto puede sentarse en una silla o estar sujeto por un arnés que se une a la vela por medio de mosquetones, y así asegurar la comodidad y seguridad del vuelo. En algunos casos, a la silla o el arnés se le acopla un pequeño motor de explosión y una hélice, lo que posibilita que el piloto sea transportada mediante propulsión. A esto se llama paramotor. Hay que decir que sea cual sea la variante introducida en el parapente, todo viaje por este medio estará totalmente condicionado por dos variables: el clima y la habilidad del piloto. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
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