mar
03
2009

Todo el año –invierno, verano, primavera u otoño– el té servido en pequeños vasos adornados con ribetes de oro es la bebida más popular de Estambul. Es ofrecido en todo ocasión concebible, no sólo al finalizar las comidas. La costumbre turca del té va más allá, parece acompañar toda interacción humana.
Los tenderos ofrecen un té para que pases ver sus mercaderías. Las transacciones no se cierran si un ofrecimiento de té. Los hombre enfrascados en sus juegos en los cafés al aire libre, siempre tiene sus vasos de té a mano. Los vendedores de té pasean por parques y bazares balanceando sus bandejas de bronces con vasos de té. Y, por supuesto, hay casas de té.
Tuquía no está sola con su obsesión por el té. Ingleses, japoneses, rusos, chinos, todos amantes del té, han inventado todo tipo de ceremonias y rituales alrededor del mismo. Los turcos beben el suyo fuerte, dulce y sin leche. Pero “Elma Chay” –té de manzana– es el té preferido por muchos turistas, aunque, de hecho, no es té, es jugo caliente de manzana.
El “té de manzana” está preparado de bolsitas de té. Esto sería llamado una “infusión frutal”. Pero es clasificado como té real, la bebida debe estar hecha de hojas de la planta “Camellia sinensis”. Todos los demás “tés de manzana”suelen ser jarabe de manzana disuelto en agua hirviendo.
Publicado por
Dedalus