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Santillana de Mar es uno de esos pueblos que una vez que se visitan se guardan en la memoria para siempre, por su belleza y por su peculiaridad que convence hasta a el más escéptico de sus visitantes, que nunca olvidan la visita. Sus calles empedradas, sus edificios antiguos, sus calles angostas, sus flores adornando los balcones, sus establecimientos típicos, sus gentes afables y hospitalarias, y su clima benigno convierten a Santillana de Mar en el destino ideal para cualquier viaje.
Además, a apenas 5 minutos del pueblo te puedes encontrar las Cuevas de Altamira, una joya para los amantes de las pinturas rupestres, donde podrás visitar una réplica de las pinturas mejor conservadas del mundo. Sin duda, un viaje inexcusable para los amantes de los lugares hermosos. Y, por supuesto, de la gastronomía sin igual con la que premia Cantabria a sus visitantes. La mejor forma de ir es llegar hasta Santander, y desde allí te encontrarás con Santillana a menos de 40 kilómetros. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por La viajera en Cantabria, Destinos, Europa, Viajes España el 11 Octubre, 2008





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