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Lisboa es la capital europea más barata. La hermosa ciudad portuguesa, que el poeta Fernando Pessoa inmortalizara en muchos de sus versos, ofrece una serie de atractivos turísticos con el agregado especial de la accesibilidad económica. Se trata de una ciudad enorme, en donde lo antiguo y lo moderno conviven en armonía. En cuanto al centro histórico, la Baixa es la zona más concurrida de la ciudad, fue reconstruido después de 1755 y posee una zona comercial y hotelera.
En cuanto a los espacios públicos, las plazas de Restauradores y Rossio son dos lugares paradigmáticos. El Rossio es una de las plazas principales de la ciudad, un sitio en el que se encuentran a menudo la gente que vive en el centro histórico. Hay un gran cantidad de restaurantes y terrazas en las inmediaciones de la plaza. La Rua Augusta tiene una extensión de quinientos metros y representa el punto comercial de la zona. Al final de la Rua Augusta, al otro lado del arco de piedra, está situada la Plaza del Comercio. Desde allí se tiene una hermosa vista del río. Un viaje en el particular y coqueto tranvía (foto) puede resultar una actividad divertida. En Belem se encuentran tres de los monumentos más representativos de la Ciudad: la Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos y el Monumento a los Descubridores. Los dos primeros son una muestra perfecta de la arquitectura gótica manuelina característica de Portugal. El Centro Cultural de Belem puede ser una opción para quienes buscan disfrutar de conciertos, exposiciones y obras de teatro. Hay muchos otros lugares, como museos y sitios de esparcimiento nocturno, que hacen de Lisboa una ciudad típicamente europea, pero con una identidad propia. El hecho de que sea la capital de Europa más barata obliga al turista a aprovechar al máximo su paso por la ciudad. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
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